24 H-24 P

Visibilidad de los Cuidados de Enfermería

El post sin escribir #24h24p

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Espero tu carta
 

Esta mañana he salido a dar un paseo.  El día estaba frío y el cielo empecinadamente azul. Mientras caminaba, en mi MP4 ha empezado a sonar “El sitio de mi recreo” de Antonio Vega: Dónde nos llevó la imaginación/ donde con los ojos cerrados/ se divisan infinitos campos….. Y  entonces he empezado a pensar en este post, supongo que  por lo de los infinitos campos. Tengo que hablar sobre una brecha, la digital, esa que distingue entre las personas que usan las nuevas tecnologías y las que no. Puedo contar batallitas sobre mi propia fisura, hacer una arenga…., no sé.

Si  elijo batallas  aludiré   a  las primeras experiencias: esas en las que  elaborar una tabla con la escala de Glasgow  llegaba a convertirse en  una tarea de titán y en las que el descubrimiento de la inmediatez de un e-mail se celebraba. O puedo hablar de las últimas, esas en las que casi siempre  consigo lo que quiero leer,  las que me dejan  colocar  mis palabras  en una nube alcanzable  desde un montón de sitios, o  con las que aprendo que aunar esfuerzos e ideas para promover cambios (Mírame) es posible (y deseable) aún cuando las distancias sean muy  grandes.

Si escojo arenga  tendré que expresar mis deseos de  contagio para tod@s, hablar de las posibilidades que crecen y me ayudan en mi trabajo, decir que lo que veo ya no tiene vuelta atrás, que hay que subirse al carro y  que quizás esto ya no puede ser de otra manera. Y  al mismo tiempo, ya al final,  contar  que me preocupa que crezcan las  diferencias o  que aparezcan desigualdades que dejen fuera a los que no pueden o no saben. Así que será hora también de pensar en aproximaciones y en suturas que acerquen los espacios.  A estas alturas, próximo el maratón, este post está sin escribir. Mientras yo  me decido y escojo otras  palabras, Cuidando ya se ocupa. Me parece a mí.

 

Nani Granero Moya. Enfermera. Profesora Universidad de Jaén

“Hemos de descubrir los modos más eficaces, eficientes y compasivos de hacer que los cuidados de enfermería sean todo lo que pueden ser” #24h24p

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Podría perfectamente acabar sin techo

En una época en que las sociedades se enfrentan a numerosos problemas y la brecha entre los ricos y los pobres va ensanchándose es esencial que recordemos la importante contribución que, en tanto que somos enfermeras, hacemos a nuestras sociedades.  Como personas y como parte de equipos unidisciplinarios y multidisciplinarios. A lo largo de los años las enfermeras han prestado apoyo, han ofrecido asesoramiento y han dispensado cuidados a un ingente número de personas, muchas veces en momentos de una mayor vulnerabilidad y de más dificultades. Esta contribución, en la que se recurre a nuestro conocimiento y capacidades de expertos, puede mejorar verdaderamente la situación. Colaborando con otras enfermeras, uniendo nuestros esfuerzos e iniciativas y dispensando unos cuidados de calidad duraderos pueden mejorarse y se mejoran los resultados obtenidos en los pacientes.

Entré en nuestra profesión hace más de tres decenios y sabía que quería ser enfermero no como resultado de alguna imagen de nuestra profesión idealizada en la niñez sino a consecuencia de los cuidados que mi padre y nuestra familia recibieron cuando él estaba gravemente enfermo. Vi que las enfermeras hacen que la situación mejore y experimenté el verdadero valor de unos cuidados de enfermería excelentes.  Esos cuidados no se dirigían a curar una enfermedad sino a satisfacer todas las necesidades de mi padre y de nuestra familia. Por esto quise entrar en la profesión y unirme a un equipo de compañeros que, juntos, ayudan a las personas a hacer frente al dolor, al sufrimiento, a la ansiedad y, en otros momentos y de manera más positiva, les ayudan a ver las maravillas de la vida, del nacimiento y de la recuperación.

Desde que entré en la profesión y durante tres decenios las cosas han cambiado en muchas partes del mundo.  Han aumentado las complejidades de los cuidados, se nos han planteado nuevos problemas y han resurgido algunos de los antiguos.  En tanto que profesión hemos influido para que nuestra formación inicial se situase en el sector universitario pues sabemos que eso hace que mejoren los resultados conseguidos en los pacientes.  Hemos aplicado nuevas tecnologías y hemos ampliado el ámbito de nuestra práctica.  Ahora trabajamos más que nunca formando parte de equipos y, cuando estos equipos trabajan a su plena capacidad, las enfermeras y enfermeros somos iguales a todas las demás disciplinas en lo que se refiere a nuestra contribución.

Los problemas de salud y sociales a los que los ciudadanos se enfrentan actualmente y se enfrentarán en el futuro exigen que nosotros, en tanto que somos enfermeros, sigamos desarrollándonos cada uno y haciendo entre todos que nuestra profesión avance.  Los estudios del segundo y del tercer ciclo pueden contribuir en medida importante a mejorar nuestra práctica actual. Hemos de descubrir los modos más eficaces, eficientes y compasivos de hacer que los cuidados de enfermería sean todo lo que pueden ser.  Mediante esta prueba sabremos que estamos haciendo la mejor contribución a la salud y al bienestar de la sociedad en el plano individual y como parte de todo el equipo de atención de salud.

Este sitio web y esta celebración son importantes.  Nos recuerdan la extraordinaria labor que se hace –24 horas al día, siete días a la semana y 365 días al año.  Pone de relieve la mejor práctica y constituye la plataforma para compartir los compromisos que tenemos con los pacientes, las familias y la sociedad.

¡Nuestra felicitación a ustedes por mejorar las cosas!

David C Benton. Director general del Consejo Internacional de Enfermeras

Por una brecha compartida #24h24p

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Acantilados irlandeses
 

Se nos acumula el aprendizaje… Hace tiempo detectamos que el paciente no sabía cuidarse bien, y hubo que aprender a enseñar autocuidados: metodología, promoción de la salud, técnicas didácticas, intervención, etc. Con el paso de los años, el profesional sanitario ya sabe que puede enseñar (otra cosa es que lo haga). Pero el tiempo pasa, y una nueva herramienta de comunicación muy potente, disruptiva que diríamos algunos, irrumpe en nuestro entorno: internet. Con la llegada del mundo online, todo se transforma, y nos damos cuenta que la actitud de aprendizaje debe ser continua, para toda la vida.

Ahora, para conseguir que el paciente sepa aprovechar las posibilidades de la ehealth o de la búsqueda de información a través de internet, es necesario enseñarles nuevas habilidades, dotarles de una nueva capacidad para diferenciar la información fiable de la peligrosa. Sin embargo, ¿tienen los profesionales sanitarios la suficiente capacidad para dotar al paciente de conocimientos suficientes?

En algunos casos sí, en otros no… La brecha digital se combate aprendiendo y enseñando, formando en el día a día, consiguiendo que cada relación profesional-paciente se convierta en una comunidad de práctica. El profesional debe saber moverse por esos nuevos terrenos, aprovechar su beneficio y por supuesto aprender a transmitir el conocimiento básico para su uso por parte del paciente.

La brecha digital se tapa aprendiendo, o al menos se puede reducir. Es la única forma de empoderar al paciente que puede asumir sus cuidados y, así, dedicarnos en cuerpo y alma al paciente que nos necesita, el que precisa mirada cada 6 horas y apoyo cada 2.

Miguel Ángel Máñez Ortiz. Economista, gestor sanitario y Editor del Blog “Salud con cosas“.

Trabajo en equipo #24h24p

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hospital
Los entornos laborales contemporáneos necesitan de una dosis alta de “trabajo en equipo”, como elemento indispensable para lograr satisfacción del personal y los pacientes, como también resultados óptimos a nivel clínico/salud de usuarios, la organización y el sistema de salud. Crear tales entornos es una responsabilidad individual y colectiva que requiere dejar de lado zonas confortables y territorialidades establecidas. La forma más sustantiva y visible de “trabajo en equipo” debe darse a través de la toma de decisiones conjuntas en el equipo multidisciplinar – a nivel clínico y de gestión – ambas esenciales para ofrecer un servicio de salud óptimo a nuestros pacientes.

La Fundación de investigación en los servicios de salud canadienses (CHSRF), define “trabajo en equipo” como “algo que existe cada vez que dos o más personas están trabajando juntas con un propósito común.”  Si bien el propósito común es fácil de definir –  asegurar la calidad en los cuidados al paciente y resultados de salud óptimos – muchos son los factores que interfieren con este genuino propósito, incluyendo jerarquías establecidas y relaciones de poder en el trabajo, como son las de medicina y enfermería. El concepto de “decisiones clínicas compartidas” puede y debe servir como la plataforma ideal para avanzar en el “trabajo en equipo” con su objetivo final de optimizar los resultados de salud de nuestros pacientes y la efectividad de nuestras organizaciones laborales.

“Decisiones clínicas compartidas” requiere que los profesionales de salud reconozcan y respeten el conocimiento de cada miembro del equipo, independientemente de su profesión (e.j., medicina, enfermería, u otros) o posición formal dentro de la organización. Además, requiere que se implanten estructuras de liderazgo y organización del trabajo que disminuyan las jerarquías y abran el acceso al poder compartido.

Es aquí donde la práctica clínica y de gestión basada en la evidencia puede servir de puente para cerrar la brecha existente entre la retórica de “trabajo en equipo” y una realidad alcanzada. Les invito a revisar las guías de mejores prácticas basadas en la evidencia de la RNAO, donde encontraran una dedicada al desarrollo y sustentación del Liderazgo y en un futuro cercano una sobre “trabajo en equipo multidisciplinar.”

Doris Grinspun RN, MSN, PhD, LLD(hon), O.ONT.

Directora Ejecutiva. Registered Nurses’ Association of Ontario (RNAO) CANADA

www.RNAO.org (Correo electrónico: dgrinspun@rnao.org )

Comunicación efectiva y trabajo en equipo #24h24p

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DIGITAL HARINEZUMI

Una de las características más relevantes de los sistemas de salud desde la perspectiva de procesos, es su complejidad. La existencia de múltiples interfaces, profesionales e interacciones a las que un paciente se enfrenta en su contacto con la atención sanitaria,  hacen evidente este hecho incluso en los procesos más sencillos. Por ejemplo, se ha descrito que para la solución de una hernia inguinal, se pueden requerir alrededor de 130 personas para conseguir que el paciente tenga su problema resuelto1. A partir de aquí podemos imaginar las  posibilidades en que el sistema pueda fallar, con el riesgo que puede suponer para los pacientes.

En este contexto, la colaboración profesional y la comunicación efectiva del equipo que atiende a cada paciente son fundamentales. Si no es así se pueden producir múltiples problemas: falta de información crítica, indicaciones no claras, fallos en la identificación de cambios en el estado de los pacientes, etc. 2

Sabemos que todas estas situaciones pueden conducir a errores y eventos adversos. Los fallos de comunicación entre los profesionales están  descritos como la principal causa de los eventos centinelas notificados a Joint Commission international2.

Por el contrario, se ha podido recoger de múltiples estudios, que una comunicación efectiva ha demostrado mejoras en los resultados: mejoras en los flujos de información, mejora la seguridad de la atención, realza la moral de los profesionales, aumenta la satisfacción del paciente y la familia y disminuye la estancia hospitalaria.2-5

La comunicación efectiva estimula un efectivo trabajo en equipo, promueve la continuidad asistencial y la claridad dentro del equipo de trabajo.5

Desde esta perspectiva, parece razonable pensar que una línea de acción relevante para conseguir equipos efectivos, sea la mejora de la comunicación entre los profesionales.

Más allá de luchar por espacios a veces irreconciliables, que muchas veces se escapan del funcionamiento de un equipo centrado en el paciente, tal vez valdría la pena trabajar por conseguir una comunicación efectiva.

Los primeros pasos que podrían proponerse para ir cerrando brechas:

1) Priorización de aquellos aspectos que sabemos que funcionan e influyen en los resultados en la atención y en los que cada miembro del equipo aporta.

2) Ponerse de acuerdo en formas de actuación conjunta, con tareas claras y roles definidos para cubrir estos aspectos.

3) Conseguir un traspaso de la información relevante del paciente de forma estructurada, sistematizada e inequívoca.

Carola Orrego. Enfermera. Directora de Proyectos de Seguridad del Paciente en el Instituto Universitario Avedis Donabedian. 

Bibliografía

1. The Institute for Healthcare Improvement, Leadership Guide to Patient Safety: Resources and Tools for Establishing and Maintaining Patient Safety, 2005

2. Joint Commission on Accreditation of Healthcare Organizations. The Joint Commission guide to improving staff communication. Oakbrook Terrace, IL: Joint Commission Resources; 2005.

3. Zimmerman JE, Shortell SM, Rousseau DM, Duffy J, Gillies RR, Knaus WA, Devers K, Wagner DP, Draper EA. Improving intensive care: observations based on organizational case studies in nine intensive care units: a prospective, multicenter study. Crit Care Med 1993;21:1443-51.

4. Apker J, Propp KM, Zabava Ford WS, Hofmeister N. Collaboration, credibility, compassion, and coordination: professional nurse communication skill sets in health care team interactions. J Prof Nurs 2006;22:180-9.

5. O’Daniel M, Rosenstein AH. Professional Communication and Team Collaboration. 2008.

Prohibida la entrada a mayores y pequeños #24h24p

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