Nuestra amiga Rosa María Nieto (que ya tengo el placer de conocer, face to face) se ha empeñado desde hace tiempo en hacernos reflexionar sobre nuestra existencia y experiencia blogosférica. En esta ocasión nos habla de los tiempos, y los espacios dentro de este fenómeno del 2.0 llegando a realizar algunas reflexiones que merecen toda nuestra atención, como por ejemplo, esta:
El dospuntocerismo es imparable, pero tenemos que hacer crítica interna y analizar hacia donde dirijimos su avance.
Mientras decidimos o no cuales son nuestros objetivos con respecto a todo este asunto, quisiera comentaros una reflexión que me ronda desde hace unos días y que tiene que ver con una película de Tom Hanks donde una chaval se hacía mayor pidiéndole un deseo a una maquinita, y justo en ese momento es cuando empezaba a tener algunos problemillas en su vida (de niño).

La vida en el mundo 2.0 pasa demasiado deprisa. Unos servidores llevan poco más de un año en las redes sociales (rodeados de maquinitas) y parece que hayan pasado 5 o 6. La información pasa tan rápido por delante de nuestros ojos que no nos da tiempo a leerla, la guardamos en la nube, la compartimos y en ocasiones ni la miramos. Todo esto pasa a la velocidad del rayo, ya que cuando nos queremos dar cuenta y ponernos a leer un documento, ya tenemo delante otro igual de interesante. Si seguimos a este ritmo, cuando pasen 4 años de nuestra vida “real”, lo mismo tendremos ya 20 años de la virtual,,,que follón!!!!
Será la infoxicación, la sobrecarga, o el poco tiempo que tengo para hacer otras cosas, … pero el caso es que el tiempo 2.0 pasa volando y mi vida también. Por eso entiendo que las personas que nos rodean pasen por fases donde estan más, otras donde están menos, e incluso en una fase donde dejan de estar. Es normal, la vida aquí es muy intensa y en ocasiones, no hay cuerpo que lo resista.
Joan Carles March nos decía en Granada, que este último año estaba siendo para el uno de sus momentos de más desarrollo profesional, y en parte, gracias al dospuntocerismo. Es cierto, personalmente para mi también lo ha sido, pero no debemos olvidar que en Atapuerca, nuestros antepasados, ya compartían, participaban, interactuaban, aprendían, sin herramientas 2.0.
El caso es que no quiero que todo esto pase tan deprisa, no quiero crecer tan rápido, necesito reflexionar, quiero que la vida 2.0 vaya al compas de mi vida “real”, y pienso poner de mi parte.
No hay una vida 2.0. Solo está nuestra vida.

Pd. Como siempre, una reflexión personal compartida con tod@s vosotr@s, en especial para el 50% de los #turroneros.