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En estas fechas navideñas, el invierno hace acto de presencia en forma de frío. Cada uno intenta como puede arrimarse al calor que más calienta para pasar el frío invierno de la mejor forma posible, pero no todos podemos. Desgraciadamente, por ejemplo en el trabajo, cada vez es más habitual ir a un pequeño comercio y ver al dependiente o dependienta abrigado hasta la cabeza. Asimismo, algunas instituciones dentro de su “plan de austeridad”, están aplicando la llamada racionalización energética[1], es decir, controlando el gasto energético con fines económicos (realizando cortes en el uso de la calefacción por citar un ejemplo). Es lo que tiene la crisis que a veces nos obliga apretarnos el cinturón o tener que ponernos el abrigo, la bufanda y los guantes. Es curioso, pues la climatización[2] debe ser entendida como buena cuando uno está en un edificio y no pasa ni frío ni calor, y no que algunos están mal acostumbrados a trabajar en mangas cortas en pleno invierno o con un jersey en pleno verano. Leer más



























