Cucha que te diga, el acceso a la información y la facilidad para el mismo es una constante que afortunadamente hoy día poseemos, pero ante tal cantidad de información debemos ser capaces de discriminar cuanto de fiable es la misma, que calidad tiene.

Una fuente de información secundaria se puede definir como aquella que recopila información de una o más fuentes primarias (originales) y la procesa para poder acceder mejor a ella o comprenderla mejor, mediante procesos como la lectura crítica y la síntesis de la información.

Dentro de éste tipo de documentos están las revisiones sistemáticas y las guías de práctica clínica (GPC) de calidad, que localizan toda la evidencia primaria sobre un tema en concreto y valoran y sintetizan la información siguiendo criterios metodológicos estrictos.

Haciendo una burda clasificación dicotómica del mundo podemos ver que en el mismo existen los metodólogos y luego estamos todos los demás… así que dejemos a los especialistas que nos ilustren sobre como evaluar una GPC.

Nos proponen un instrumento: AGREE II, tiene una pega (pa quien la tenga) y es que está un poquillo en inglés, (por ahora) pero no obstante os propongo su precedesor, el instrumento AGREE que éste si que está traducido al castellano y las mejoras introducidas no son muchas.

El instrumento evalúa seis aspectos considerados críticos en una GPC a través de 23 ítems claves. Cada aspecto intenta abarcar una dimensión diferenciada de la calidad de la guía.

Alcance y Objetivo, se refiere al propósito general de la guía, a las preguntas clínicas específicas y a la población diana de pacientes.

Participación de los implicados, se refiere al grado en el que la guía representa los puntos de vista de los usuarios a los que está destinada.

Rigor en la elaboración, hace referencia al proceso utilizado para reunir y sintetizar la evidencia, los métodos para formular las recomendaciones y para actualizarlas.

Claridad y presentación, se ocupa del lenguaje y del formato de la guía.

Aplicabilidad, hace referencia a las posibles implicaciones de la aplicación de la guía en aspectos organizativos, de comportamiento y de costes

Independencia editorial tiene que ver con la independencia de las recomendaciones y el reconocimiento de los posibles conflictos de intereses por parte del grupo de desarrollo de la guía.

 

El número de evaluadores requerido debería ser al menos, dos pero preferiblemente deberían ser cuatro, dado que esto aumentará la fiabilidad de la evaluación.

Cada ítem se evalua con una escala Likert de 7 puntos. La escala mide la intensidad con la que un ítem ha sido cumplido.

En esencia, comentar esto aunque para saber más puedes visitar el siguiente documento de fisterra, donde te describen las modificaciones del AGREE con respecto al AGREE II, etc.

Un besico y al turrón.

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