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Educación diabetológica: recomendaciones basadas en Evidencia

Un domingo más, y llega nuestra sección habitual. Depués de una semana donde no hemos tomado algún descanso (y es que este ritmo solo lo pueden llevar algunos que hablan de Salud y otras cosas), hoy hablamos de nuevo de Evidencias. En este caso, hemos escogido un tema muy interesante, la Diabetes, y en concreto la Educación Diabetológica. Muchas de estas recomendaciones ya serán conocidas, pero consideramos que merece la pena recordarlas. Un abrazo y feliz domingo.

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Creative Commons License photo credit: Giovanna Faustini

La educación se considera una parte fundamental en los cuidados del paciente diabético. Las personas con diabetes, utilicen o no insulina, tienen que asumir la responsabilidad del control diario de su enfermedad. Por ello es clave que entiendan la enfermedad y sepan cómo tratarla.

Se entiende por educación estructurada para pacientes aquella que se proporciona mediante un programa planificado y progresivo, que es coherente en los objetivos, flexible en el contenido, que cubre las necesidades clínicas individuales y psicológicas, y que es adaptable al nivel y contexto culturales.

El objetivo de la educación de las personas con diabetes es mejorar el conocimiento y las habilidades, capacitándolas para asumir el control de la enfermedad e integrar el autocontrol de la enfermedad en la vida cotidiana.

Recomendaciones.

  • A las personas con diabetes se les debería ofrecer una educación estructurada en el momento del diagnóstico y, después, de forma continuada, en función de sus necesidades regularmente revisadas (A).
  • Se recomienda utilizar una variedad de técnicas de aprendizaje, adaptadas a las preferencias personales e integradas en la rutina de los cuidados habituales a lo largo del tiempo (D).
  • Los equipos de atención primaria o especializada podrían impulsar programas dirigidos directamente a fomentar la participación de los pacientes, adaptados a sus preferencias y objetivos, y con contenidos relacionados con las experiencias personales (B).
  • En personas con DM 2 se debe recomendar el autocontrol de la enfermedad, fomentando la participación del paciente (A).
  • Los componentes del autocontrol pueden variar; pero, en general, se recomienda que se incluya el conocimiento de la enfermedad (definición, diagnóstico, importancia del buen control), el tratamiento dietético y farmacológico, ejercicio físico, formas de afrontar complicaciones de la diabetes, autocuidado de los pies y autoanálisis con ajuste de tratamiento en pacientes seleccionados (B).
  • Se recomienda enérgicamente fomentar que la educación grupal para el autocuidado esté a cargo de profesionales entrenados (A).
  • En nuestro medio se recomienda que estos programas sean llevados a cabo por enfermería, tanto en atención primaria como en especializada (D).
  • En el paciente insulinizado, se recomienda el Autoanálisis para ajustar la dosis de insulina (C).
  • La frecuencia del Autoanálisis en pacientes insulinizados depende de las características del paciente, de los objetivos a alcanzar y del tipo de insulina (D).
  • En el paciente con DM 2 no insulinizado con control metabólico aceptable y en los pacientes recién diagnosticados no se recomienda el Autoanálisis (A).
  • En pacientes seleccionados con control glucémico inadecuado se puede ofrecer al Autoanálisis dentro de un programa estructurado de educación y autocontrol con un seguimiento regular. Para ello, se debería tener en cuenta su nivel de motivación, sus habilidades y preferencias, la frecuencia de hipoglucemias, el tipo de medicación que toman y los costes (B).

Grados de Recomendación según SIGN donde:

A: Al menos un metaanálisis, revisión sistemática o ensayo clínico clasificado como 1++ y directamente aplicable a la población diana de la guía; o un volumen de evidencia científica compuesto por estudios clasificados como 1+ y con gran consistencia entre ellos.

B: Un volumen de evidencia compuesta por estudios clasificados como 2++, directamente aplicable a la población diana de la guía y que demuestran gran consistencia entre ellos; o evidencia extrapolada desde estudios clasificados como 1++ ó 1+.

C: Un volumen de evidencia compuesta por estudios clasificados como 2+ directamente aplicables la población diana de la guía que demuestran gran consistencia entre ellos; o evidencia extrapolada desde estudios clasificados como 2++

D: Evidencia científica de nivel 3 ó 4; o evidencia científica extrapolada desde estudios clasificados como 2+.

Fuente: Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre Diabetes tipo 2. Guía de Práctica Clínica sobre Diabetes tipo 2. Madrid: Plan Nacional para el SNS del MSC. Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del País Vasco; 2008. Guías de Práctica Clínica en el SNS: OSTEBA Nº 2006/08

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Sobre Serafín Fernández-Salazar

Padre, Enfermero y Bloguero. Cofundador de La Factoría Cuidando. Coordinador de #PiCuida, Red de Cuidados de Andalucía. Si quieres más información sobre mis proyectos, pásate por www.lafactoriacuidando.com
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