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Estimado Félix, Laura, Francisco, María…

Hace tiempo que no nos vemos. Como sabes, ahora me dedico a cuidar desde otro lado, pero estos días me he acordado de ti.

Seguro que has podido ver, leer, o sentir algunas de las declaraciones, debates o noticias que se están produciendo en relación a lo que las enfermeras hacemos cada día: que si las recetas de las enfermeras, que si los médicos están cabreados, que las enfermeras quieren hacer huelga, que no te vamos a atender hasta que no te vea un médico, que no te pondremos la vacuna de la gripe… Ya ves, están las cosas un poco revueltas. La verdad es que es una sensación un poco extraña.

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Carta via Shutterstock

El caso es que quería decirte, que independientemente de lo que escuches o veas, voy a seguir cuidando de ti. Seguiré acogiéndote cuando llegues al centro de salud, llamándote por tu nombre, valorándote y escuchando si necesitas algo donde te pueda ayudar. Te acompañaré mientras estés en el hospital. Cuidaré de ti, como siempre lo he hecho. Trabajaré en equipo, con Esteban, con Jacinto, con Mónica (Fisioterapeuta, Auxiliar e Internista), porque si no es equipo, solo cuidaremos una parcela de tu vida. Seguiré investigando, para aplicarte los mejores cuidados posibles… Seguiré enseñándote a cuidarte para que mejores tu salud. Cuando tengas dolor, allí estaré, para calmarte (y no siempre con medicamentos). También estaré junto a tus familiares, cuando lleguen sus últimos momentos de esta vida o cuando veas los ojos de tu nieta por primera vez, y en tantos y tantos momentos más.

¿Sabes una cosa?, A veces da la sensación de que “los de arriba” van a lo suyo. Ese sentimiento de que en sus actos o en sus negociaciones nunca piensan en ti. Por eso quiero que sepas, que en el corazón (y en la cabeza) de la mayoría de los profesionales sanitarios, estas tú y tu familia. Independientemente de lo que suceda, voy a seguir cuidando de ti al igual que he hecho siempre. Si nos hubieran preguntado antes a ti y a mi, seguro que las cosas serían de otra manera, ¿verdad?

Nada más, no quiero robarte más tiempo. Recuerda caminar, te vendrá bien para el corazón. Y lo de la carne roja de esta semana, tranquilo, lo hablamos la próxima vez que nos veamos.

Un abrazo.

Serafín.

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