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"La sociedad aún sigue pensando que el médico está por encima de todo y de todos"

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Este comentario de Miguel Ángel Máñez me ha llegado a mi tierno corazón romántico de enfermero bloguero. Cuanta razón.Y que conste, que no quiero entrar en batallas “de toda la vida” que no tienen ningún sentido si ponemos el enfoque en los equipos de salud y en el trabajo compartido, pero es que, la sentencia de la última semana, en relación a la competencia de las enfermeras para la Gestión Clínica te llega al alma.

subordinacion via shutterstock
subordinacion via shutterstock

Miguel ya lo contaba en su blog. Fernando también. Redacción Médica también se sumaba a la difusión de la noticia, con un titular bastante mejorable: “Enfermería no tiene “capacidad ni conocimientos” para dirigir unidades de gestión clínica” ¡Córcholis! ¿Y que dice esta sentencia?:

Pues resumiendo, como dice Máñez:
1. Las enfermeras no tienen la competencia necesaria para dirigir una Unidad de Gestión Clínica (UGC).
2. Las enfermeras no son aptas para evaluar las actividades del resto de profesionales de la UGC.
3. Las funciones de dirección de un centro de salud (y parece que, por extensión, de una UGC) solo pueden desempeñarlas los médicos, ya que exceden de la mera función de representación de profesionales.
4. Las enfermeras carecen de conocimiento y titulación adecuados para dirigir un centro (o una UGC).

5 consideraciones / propuestas para poner en marcha

Claro está. Aunque he tardado un poquito en reflexionar sobre este asunto, aquí te dejo algunas palabritas…

  1. No existe subordinación profesional: desde mi punto de vista, nos queda un largo camino (a todos los niveles) para hacer entender a la sociedad que no existe una subordinación de unos profesionales a otros, ya que cada uno, tiene su trabajo, pero trabajan juntos y en equipo (o al menos, así debería ser) para facilitar los mejores cuidados. Yo lo tengo claro: una médica está a mi lado, no por encima.
  2. ¿Qué hacemos en nuestro día a día?:  Quizás deberíamos hacer una campaña, a lo grande, dirigida a la ciudadanía (y no hablo de campañas de enfermeras para enfermeras, difundidas en herramientas utilizadas solo para enfermeras) para informarles de que los cuidados están muy presentes en sus vidas, y que mis manos como enfermero presta una ayuda, un acompañamiento, una competencia técnica, científica e investigadora que muchas veces no se ve.
  3. Comunicación, participación y humanización: en los últimos días estoy teniendo la oportunidad de participar en diferentes foros compartidos entre profesionales y pacientes. Si uno pregunta a la ciudadanía que necesitan en su día a día cuando hablamos de salud, son muchas las demandas pero estos tres puntos salen siempre cuando hablamos de cuidados: ¿por qué no les hacemos caso? Si las enfermeras tenemos competencias para mejorar la comunicación, participación y obviamente, la humanización, ¿por qué seguimos pensando que esto es opcional o complementario?.
  4. Los cuidados en las políticas de salud: resulta curioso que un juez, en base a la legislación, sentencie de esta forma. Así qué, menester que todos (profesionales y organizaciones científicas y profesionales) nos pongamos las pilas y para poner nuestro granito de arena en la política con el objetivo de intentar cambiar determinadas leyes (prescripción enfermera incluida). No tiene sentido legislar en el 2016 con leyes que hablan de competencias de las enfermeras de hace muuuuuchos años.
  5. La importancia de la (manida) actitud: hablaba de este tema hace años, y siento tener que sacarlo de nuevo por aquí, pero…”imagina por un momento, que en un futuro se dieran todos los condicionantes para que la Enfermería pudiera tener un peso adecuado en la sociedad, ejercer un liderazgo real en la política, en los Centros Sanitarios, que pudiéramos tener un peso en el diseño de políticas de salud ¿habría enfermeras dispuestas a ocupar esos puestos? ¿daríamos el salto? ¿saldríamos de nuestra zona de confort?¿asumiríamos esa responsabilidad?”

Bueno, por hoy ya está bien de castigarse con este tema. Una penitencia al fin y al cabo. Recurrente… Seguro que estos días de reflexión semanasantera nos vienen bien a tod@s. Quizás, tras esta semana (o algún tiempo) podamos entender que la “resurrección #enfermera” está cerca si todos (y a todos los niveles) ponemos de nuestra parte, ya que no se trata de que unos estén por encima de otros, sino de entender que cada profesional tiene sus competencias, que se complementan y que trabajan juntos con un único objetivo: la salud de los pacientes y sus familias. #AlTurrón.

8 Comentarios
  1. @enfermeduca dice

    “Si las enfermeras tenemos competencias para mejorar la comunicación, participación y obviamente, la humanización, ¿por qué seguimos pensando que esto es opcional o complementario?.” Poooorque, según mi experiencia y observación, la gran matoría de enfermer@s trabaja “por tareas”, tareas en su mayor parte técnicas. ¿Que estás en una planta de hospital? Medicación, toma de constantes, curas, medicación otra vez, escribir en el ordenador. Fin. ¿Que estás en primaria? Extracciones, curas, inyectables, recetas, toma de constantes. Fin. Generalizo y exagero, si. Pero esto se ve. Si hablo con el paciente y le educo, si le resuelvo dudas sobre su proceso y tratamiento, si le dejo elegir y le empodero, si me paro y le cojo la mano…. ¿Estoy perdiendo el tiempo? “Tú hablas mucho con el paciente” -dicho por otra enfermera- Y claro, con el volumen de trabajo que tenemos, con el volumen de actos enfermeros “técnicos” que tengo que llevar a cabo en una jornada… no queda tiempo para eso que la sociedad demanda. Desgraciadamente, hay que aumentar la ratio enfermera/cliente o esto será una quimera.

    1. Serafín Fernández-Salazar dice

      Disculpa la tardanza al contestar “Enfermeduca” y te agradezco que hayas compartido estas palabras en el blog. Un saludo.

  2. Olga Cures dice

    Hola guapetón. El tema es largo y muy interesante.
    Podríamos poner también el acento en la formación y no tanto en el título. Me explico, el profesional que acceda a la dirección, a la gestión, debe tener formación en ese ámbito. Por encima de su profesión. Si un médico la tiene, perfecto. Si la tiene un enfermero genial. En sus estudios ¿se da esa formación? ¿Se da un conocimiento profundo de la labor de TODOS los profesionales que
    Componen el grupo. No basándose en un antiguo concepto, en prejuicios o en ideas propias o leídas por ahí.
    Creo que se hace un flaco favor diciendo que sólo los médicos tienen “nivel” de cualquier tipo para el puesto.
    Pero los demás debemos formarnos para defender correctamente nuestra postura. Bueno, hago mía vuestra postura.

    1. Serafín Fernández-Salazar dice

      “Cucha que te diga” Olga, disculpa la tardanza al contestar… y gracias por compartir tus palabras en el blog. Un abrazo.

  3. Francisco dice

    Muy buenas, soy alumno de 3º de Enfermería en la Universidad de Sevilla. Estoy de acuerdo contigo en muchos aspectos, en primer lugar empezar por nosotros mismos, incluso comenzando por algunos aspectos en la enseñanza de la universidad ( powerpoint donde sale una imagen de enfermera con cofia), o por los propios profesionales. Además es muy importante buscar una forma de mejorar nuestra imagen mediante las redes sociales o fundamentalmente en el ejercicio de la profesión día a día. Pienso que estos puntos son claves, y respetando a todas las personas por su edad y sin generalizar, opino que un cambio regeneracional es más que importante. Un saludo.

    1. Serafín Fernández-Salazar dice

      Gracias Francisco por pasarte y comentar (siento el retraso al contestar). Te compro tu discurso… fuera cofias, mejorar nuestra imagen y más evidencias 😉 Un abrazo y suerte con el 4º curso.

  4. Francisco Díaz Emrick dice

    Creo, estoy convencido de que se debe romper con esa inercia de considerar a la enfermeras como secundarias. Esa ha sido una actitud negativa y machista por parte de la “elite médica”, especialmente los hombres (tal vez porque así les conviene). Las enfermeras y todo personal paramédico es parte del equipo de salud. Imaginen en un Ferrari último modelo, que el componente más pequeño decida no trabajar, adiós Ferrari!!!. Imaginen que las enfermeras no apliquen tal o cual medicamento que recetó el más genio de los médicos, adiós enfermo!!!. Los médicos deben confiar en las enfermeras y éstas en los médicos. Esta es una opinión de quien a sido paciente en un hospital. Gracias. Saludos. Un abrazo.

    1. Serafín Fernández-Salazar dice

      Gracias Francisco por compartir tus palabras (y experiencia en el blog). Siento mucho el retraso al contestar. Te compro tu ejemplo del Ferrari 😉 Un saludo!

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