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Los cuidados necesitan algo más de marketing, o quizás una campaña publicitaria que muestre la importancia de lo invisible. Los medios de comunicación suelen hacerse eco de las grandes investigaciones, de los avances tecnológicos, de la robotización o de los nuevos hospitales, pero lo básico y lo sencillo no vende. Todo lo relacionado con la educación, la promoción de hábitos, los cuidados, los autocuidados, la cercanía constante, la respuesta rápida a las dudas vitales, etc. se da por sabido, y por eso no hace falta contarlo.

¿Eso significa que los cuidados no son noticia? ¿O no salen en la tele? Obviamente no es así, y si que protagonizan muchos contenidos pero no de manera que deberían. Si los cuidados son noticia, siempre se asocian a enfermos terminales, a momentos finales, al duelo, al paciente crítico, a la parte humana del cuidado… Eso no es malo, pero hay muchísimo más: cuidados quirúrgicos, cuidados intensivos, cuidados en plantas, cuidados en casa, cuidados diarios, cuidados que enseñan, cuidados para mejorar el autocuidado. Todo eso no vende, es demasiado ordinario para los medios, o quizás no tiene glamour.

La ficción televisiva podría haber ayudado un poco, pero ni eso. Hospital Central se preocupó más por los superhéroes o por los rolletes sentimentales, Médico de Familia tampoco ayudó mucho, aunque introdujo la atención primaria en la tele. MIR, que duró poco, y fue del estilo, y otras tantas. En resumen, los cuidados sólo adquieren protagonismo desenlaces dramáticos, esos con musiquita triste, cuando el “prota” va a “palmarla”. Las patologías leves o muy comunes tampoco suelen protagonizar nada, y entre un «glamuroso» e inquietante lupus y unas cataratas corrientes y molientes, no hay color.

La invisibilidad no es mala, pero no permite dar a conocer las cosas bien hechas, porque lo invisible sólo sale a la luz cuando falla. Todo tiene su papel y su lugar en el mundo, pero lo cotidiano corre el riesgo de caer en el olvido y no salir en la foto. Por eso es necesario que la sociedad compruebe que si el puzzle de la salud del individuo encaja, es gracias a todos, desde el profesional que usa aparatitos revolucionarios, hasta los que están siempre. Y todos significa todos.

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Miguel Ángel Máñez. Economista y Editor del Blog «Salud con Cosas«

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